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Estimados lectores de nuestro sitio:
Nos dirigimos a ustedes a fin de solicitar su colaboración mediante la traducción de numerosos informes y documentos cuyo texto no existe en castellano, para su publicación en nuestro sitio. Este aporte sería una forma sumamente importante de contribuir al apostolado en pro de la restauración de la tradición en la Iglesia.
Traducir bien es un esfuerzo casi sangriento. En efecto, la traducción no debe ser literal sino conceptual, por la diferente estructura de ambos idiomas (hacer fluida la traducción para el lector hispano parlante); salvo en los casos en que la construcción en el idioma original coincida con una forma fluida o por lo menos aceptable de nuestra lengua. Además, traducir bien es todo un arte, porque hay que trasmitir la idea lo más exactamente posible con una redacción fluida del idioma al cual se traduce; es decir, que no se note que es, por ejemplo, inglés traducido, y por lo tanto que no quede un castellano duro. Aveces, la traducción absolutamente exacta es imposible, porque cada idioma tiene algunas palabras que carecen de equivalente directo en otros.
Tenemos ya en nuestro sitio material de sobra: por ejemplo, el reciente e importante comunicado del presidente de la Federación Internacional Una Voce, Leo Darroch, sobre la aplicación del Motu Proprio "Summorum Pontificum", del 2 de junio de 2008; "The lethargy of the guardians", de Dietrich von Hildebrand, a quien Pío XII llamó "el filósofo católico del siglo XX"; "L'heresie antiliturgique" de Dom Gaspar Guéranger, ese coloso de abad benedictino que restauró la orden después de la Revolución Francesa y consiguió, a través de sus "Institutions Liturgiques", que en todas las dócesis de Francia se restableciera el uso del rito romano tradicional que, salvo la excepción de algunas poquísimas diócesis, había sido substituido en casi todo el país por un libertinaje pseudo litúrgico, principalmente, de diversas formas galicanas. Es decir, casi el mismo panorama que rige hoy en casi toda la Iglesia universal.
No hay por qué traducir todo un documento en un día; un poco cada día y lo que parecía interminable resulta perfectamente terminable. De esta manera conseguirá que tantas personas que no tienen otra forma de aceso a tan importantes documentos se vayan enterando y animando en este este apostolado. Por ejemplo, hay seminaristas que entraron al seminario sin siquiera saber que había existido otro rito durante casi toda la historia de la Iglesia, y sólo después de varios años se enteraron de ello. No sabemos cuántos habrá que, muy posiblemente, ni siquiera se han enterado aún después de ordenados; grave falencia de los seminarios y de sus responsables.
De todos modos, las traducciones serán objeto de cuidadosa revisión que es la forma de alcanzar su mejor perfección posible.
Sin duda alguna, este servicio es una forma de limosna espiritual que, de modo similar a la limosna material, atraerá grandes bendiciones a quienes lo presten, a sus emprendimientos, a sus familias y en la hora de la muerte.
Consejo: rezar ante de empezar la traducción y cada vez que se la retome, a la Santísima Virgen, sede de la Sabiduría, y a los santos protectores, especialmente, San Pío X.
AD MAJOREM DEI GLORIAM! |