DECLARACIÓN DEL OBISPO DE
MOSTAR SOBRE MEDJUGORJE
25 de julio de 1987
(Del libro "Medjugorje, 15 años después", de Michael Davies) - Edición 1996
Hermanos y hermanas:
Al estar hoy en Medjugorje, con ocasión de administrar el sacramento de la Confirmación, tal vez Uds. estén esperando que diga algunas palabras sobre los acontecimientos de los que habla todo el mundo. La Iglesia debe ocuparse de estos hechos y, todo lo que es de la incumbencia de la Iglesia, ella lo deriva a individuos o comisiones. Ustedes saben que actualmente este tema está siendo discutido por la comisión convocada por la Conferencia Episcopal de Yugoslavia porque la Iglesia no puede exponer su credibilidad a la ligera ante el mundo del siglo veinte, que busca desacreditarla y criticarla para que se pueda decir: “Aquí lo tenéis, este es vuestro Jesucristo”.
Les aseguro que he orado, estudiado y mantenido silencio durante 6 años. Otros también han rezado y se los agradezco. En cada una de las Misas que he celebrado, Medjugorje estaba presente entre mis intenciones. En mi diario Rosario he pedido que Nuestro Señor y el Espíritu Santo me concedan la Luz de Dios. Esto me ha ayudado a formarme una convicción firme y cierta sobre todo lo que he oído, leído o experimentado.
Existe un profundo grado de oración y de ayuno aquí (en Medjugorje), pero por la fe en que todos los fenómenos son verdaderamente sobrenaturales. Sin embargo, predicar falsedades a los fieles sobre Dios, Jesucristo o Nuestra Señora merece las profundidades del infierno.
En todo mi trabajo, oraciones y estudios, he tenido ante mí una ayuda para discernir la verdad. Con esta ayuda, ya en 1982, constituí una comisión de cuatro miembros la que, con la colaboración de algunos Obispos y del Padre Provincial, amplié a 15 miembros provenientes de 9 centros teologales de siete diócesis y de cuatro provincias, y a dos reconocidos psiquiatras que podían consultar a sus colegas. Trabajaron durante 3 años. La Santa Sede fue informada de su trabajo y de los acontecimientos. Esta Comisión de la Conferencia Episcopal de Yugoslavia continúa ocupada con el mismo problema.
No obstante, hubo gente impaciente que se adelantó al juicio de la Iglesia y declaró que estaban ocurriendo milagros y fenómenos sobrenaturales. Desde el altar, predicaban sobre revelaciones privadas, lo que no está autorizado hasta que la Iglesia declare que tales revelaciones son auténticas. Esto explica porqué las diferentes autoridades solicitaron que no se organizaran peregrinaciones y que debía aguardarse el veredicto de la Iglesia. Esto ocurrió, por primera vez, el 24 de marzo de 1984, cuando la Comisión de Medjugorje advirtió en su contra, aunque desafortunadamente, sin resultados. Entonces, en octubre del mismo año, la Conferencia Episcopal declaró que no habría más peregrinaciones a Medjugorje organizadas oficialmente. Por “organizadas oficialmente” se entendía la congregación o la asistencia en grupos. Tampoco esto tuvo efecto. Entonces, el 23 de mayo de 1985, la Congregación para la Doctrina de la Fe en Roma envió una carta a la Conferencia Episcopal italiana solicitándole que tratara de reducir el número de peregrinaciones organizadas y que, asimismo, redujera a un mínimo toda forma de propaganda. Tampoco esto tuvo frutos.
Finalmente, cuando se formó la segunda comisión, el Cardenal Franjo Kuharic y el Obispo de Mostar, en nombre de la Conferencia Episcopal de Yugoslavia, declaró públicamente, el 29 de enero de 1987: “Esta es la razón por la que se prohibe organizar peregrinaciones u otras manifestaciones motivadas por el carácter sobrenatural atribuido a los acontecimientos de Medjugorje”. Esta declaración provino del más alto nivel eclesiástico y no deben ignorarse como si carecieran de importancia. Incluso desde que se publicaran las primeras noticias sobre los inusuales acontecimientos que estaban ocurriendo en esta diócesis, la Oficina Episcopal siguió estrechamente los informes, y reunió todo lo que pudiera ser útil para llegar a la verdad. El Obispo concedió total libertad a los videntes y a los religiosos involucrados, e incluso los defendió de ataques políticos y de la prensa. Grabamos todas las conversaciones, reunimos las crónicas y los registros cotidianos, cartas y documentos. La Comisión de nuestros profesores de teología y de médicos examinó todo esto durante tres años. La labor de tres años de la Comisión llegó a las siguientes conclusiones: dos miembros votaron a favor de que las apariciones eran verdaderas y sobrenaturales. Un miembro se abstuvo. Uno admitió que algo había ocurrido al comienzo. Once votaron que no habían existido apariciones: non constat de supernaturalitate.
Estoy firmemente convencido de que todos los miembros de la Comisión trabajaron a conciencia y examinaron todo cuanto podía ser de ayuda para llegar a la verdad. La Iglesia no puede poner en riesgo su credibilidad y, suele suceder en otros casos similares, que ha estudiado fenómenos como éstos cuidadosamente y ha censurado a grupos que se reunían en los lugares en los que ya se había determinado que los fenómenos no eran de origen sobrenatural. Recuérdese Garabandal en España, San Damiano en Italia, y docenas de lugares parecidos en los últimos años. Los videntes de Garabandal aseguraban que Nuestra Señora había prometido un gran signo para el mundo entero. Han pasado veinticinco años y el signo todavía no aparece. Si Nuestra Señora hubiera dejado un signo, su naturaleza sería evidente para cualquiera.
Se dijo que Nuestra Señora había comenzado a aparecerse en Podbrdo en el Monte Crnica. Cuando la policía impidió a la gente acudir al lugar, ella se aparecía en los hogares, en los cercos, en los campos, en las vides y en las plantaciones de tabaco. Se aparecía en la iglesia, en el altar, en la sacristía, en el coro, en el techo, en el campanario, en los caminos, en el camino a Cerno, en un automóvil, en el autobús, en las escuelas, en varios lugares de Mostar y de Sarajevo, en monasterios de Zagreb, en Varazdin, en Suiza, en Italia, nuevamente en Podbrdo, en Krizevac, en la parroquia, en el presbiterio y así sucesivamente, Esto ni siquiera enumera la mitad de los lugares donde se pretende que se produjeron apariciones, así que cualquier persona sensata que venerara a Nuestra Señora debería preguntarse: "Virgen Santísima, ¿qué están haciendo contigo?"
De acuerdo con la ley de Dios, yo soy el pastor de esta diócesis, el maestro de la fe y el juez en asuntos que conciernen a la fe. Puesto que los acontecimientos de Medjugorje han provocado conflictos y divisiones en la Iglesia (algunas personas que creen, otras que no creen), porque están los que han rehusado a someterse a la autoridad de la Iglesia y porque las recomendaciones y decisiones de las mencionadas autoridades, comisiones, congregaciones de la Conferencia Episcopal han carecido de todo efecto, Yo, el Obispo de Mostar, que debe responder ante Dios por la disciplina de esta diócesis, repito y confirmo las decisiones previas de los cuerpos eclesiásticos y prohibo las peregrinaciones a este lugar y a atribuir un carácter sobrenatural a estos fenómenos hasta que la Comisión de la Conferencia Episcopal no haya concluido su tarea.
Me dirijo a ti, ¡oh, Virgen Inmaculada, Madre de Dios y Madre de la Iglesia, Madre de los fieles que te buscan, te ruegan y te aman! Yo, tu siervo, Obispo de Mostar, me dirijo a ti, y ante el mundo entero proclamo mi fe profunda y constante, en todos los privilegios que Dios te ha otorgado, conforme a los cuales tú eres la primera y más sublime de sus criaturas. Expreso mi fe profunda e inconmovible en tu intercesión ante Dios Altísimo por todas las necesidades de tus hijos en este valle de lágrimas.
Declaro mi fe profunda y constante en tu amor hacia nosotros, pecadores, que amamos lo que has manifestado a través de tus apariciones y de tu auxilio. Yo mismo he dirigido peregrinaciones a Lourdes. Es precisamente en virtud de la fuerza de esta fe, que yo, tu siervo, el Obispo de Mostar, ante las grandes multitudes que tú has concitado, entiendo y acepto tu gran signo, que después de seis años se ha tornado evidente e indudable. No necesito un signo especial, pero que sí era necesario para aquellos que creen en falsedades. El signo que has dado es que durante 6 años has permanecido constantemente en silencio cada vez que se profetizaba que habría una aparición en la montaña que habría de ser permanente y visible para todos. "Será pronto, muy pronto, solo sean pacientes un poco más". Esto se decía ya en 1981. Entonces sostenían que sería en la Fiesta de la Inmaculada Concepción, después, en Navidad, luego, que para Año Nuevo, y así sucesivamente.
Gracias, Bendita Señora Nuestra, por esta manifestación de 6 años de silencio, hayas o no hablado aquí, hayas o no aparecido o dado mensajes, revelado secretos o prometido un signo especial. Virgen Santísima, Madre de Cristo y Madre nuestra, intercede por la paz en esta intranquila región de la Iglesia, la diócesis de Mostar. Intercede especialmente por esta ciudad, esta parroquia, donde tu santo nombre ha sido mencionado incontables veces en mensajes. Acepta, Virgen Santísima, en reparación, las oraciones sinceras de aquellas almas devotas que se apartan del fanatismo y de la desobediencia dentro de la Iglesia. Ayúdanos a hallar la verdad. Amada, humilde y obediente Esclava de Dios, ayuda a que Medjugorje siga con paso firme al pastor de la Iglesia en la tierra, para que todos podamos glorificarte y agradecerte en amor y en verdad. Amen.
† Pavao Zanic,
Obispo de Mostar
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