Cardenal Ratzinger
Años decisivamente desfavorables para la Iglesia
Nos hemos encontrado ante un proceso progresivo de
decadencia, que se ha desarrollado en buena medida
bajo el signo de un presunto “espíritu del Concilio”
(“Informe sobre la Fe”, Capítulo II).
Conferencias episcopales. Minorías audaces.
Conozco obispos que, para no pasar por ‘aguafiestas’, ‘atrasados’ o ‘poco abiertos’, hubieran decidido en forma distinta de como lo hicieron en la conferencia (episcopal)
“El decidido impulso a la misión del obispo se ha visto atenuado e incluso corre el riesgo de quedar sofocado por la inserción de los obispos en conferencias episcopales, cada vez más organizadas, con estructuras burocráticas a menudo poco ágiles ... En muchas conferencias episcopales, el espíritu de grupo, quizá la voluntad de vivir en paz, o incluso el conformismo, arrastran a la mayoría a aceptar las posiciones de minorías audaces, decididas a ir en una dirección muy precisa ... Conozco obispos que confiesan en privado que si hubieran tenido que decidir ellos solos, lo hubieran hecho en forma distinta de como lo hicieron en la conferencia. Al aceptar la ley del grupo se evitaron el malestar de pasar por ‘aguafiestas’, por ‘atrasados’ o por ‘poco abiertos’. ¡Resulta muy bonito decidir siempre ‘conjuntamente’! Sin embargo, de ese modo se corre el riesgo de que se pierda el ‘escándalo’ y la ‘locura’ del Evangelio, aquella ‘sal’ y aquella ‘levadura’ que, hoy más que nunca, son indispensables para un cristiano ante la gravedad de la crisis, y aun más para un obispo, investido de responsabilidades muy concretas respecto de los fieles”
(“Informe sobre la Fe”, Capítulo IV).
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